Toda obra comienza por una idea

  • Publicado por Admin
  • 5 de septiembre de 2011 14:24:06 EDT
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Toda idea nace de un pensamiento. Cómo nacen nuestras ideas. Muchas veces nos hemos pasado horas tratando que alguna idea brillante venga a nuestra mente, y sin el resultado que esperábamos. Hemos puesto toda nuestra voluntad en buscar alguna idea brillante, pero ésta no se hizo presente. 

Las ideas nada tienen que ver con la fuerza de voluntad. Cuanta mayor fuerza de voluntad usted aplique, menos seguro es llegar al subconsciente. Las ideas brotan cuando uno esta pensando en algo completamente distinto. 

Tampoco la intuición tiene nada que ver con su fuerza de voluntad. La intuición es una fuerza directriz que nos guía de una manera aparentemente irracional y que con tanta frecuencia resulta ser extremadamente certera. 

La mente subconsciente no deja nunca de trabajar a nuestro favor. Muchas veces hemos dejado ya de pensar en un problema, el cual parecía no tener solución, pero nuestra mente subconsciente sigue trabajando buscando la respuesta y la solución a dicho problema. 

Cuando uno está lo bastante relajado para escuchar esa voz interior, el subconsciente le presenta la solución en forma de una intuición o una idea. Puede ocurrir durante el día, o a través de un sueño. 

Los sueños son un vehículo para descargar las ansiedades y los temores que se van acumulando durante el día. Si no soñáramos, las ansiedades nos mantendrían despiertos y seríamos incapaces de recobrar las energías mientras estamos durmiendo. 
Si queremos aprovechar los servicios de esa gran computadora que es nuestro subconsciente, necesitamos adquirir un sentido que nos permita oír la voz interior. 

Es sumamente importante mantener siempre bajo control la mente racional, pues de lo contrario se impone y bloquea la mente subconsciente. La preocupación constante y el permitirse en general pensamientos de catástrofes, convierte a cualquier persona en un ser sordo a toda idea constructiva. 

Si desea sacar ventaja de su intuición y sus ideas creativas, tiene que aprender a desconectarse parcialmente de la mente consciente. 
Se preguntará como hacerlo. En cuantas ocasiones usted se ha quedado mirando como sin ver, sin advertir lo que ocurría a su alrededor, tan solo pensando en algo, con una concentración tal que lo ve en realidad delante de usted. 

En esos momentos usted ha caído en una especia de sueño. Su mente racional está entonces un tanto adormecida, permitiéndole vagabundear a través de sus pensamientos o sentimientos, que se presentan por si solos. 

Mientras sueña despierto está completamente absorto y se mantiene absolutamente inmóvil. Pero esto sólo es posible cuando no hay ninguna preocupación. 

Tan pronto usted empiece a preocuparse, empezará también a agitarse. Debemos ocuparnos y no preocuparnos, ocuparnos de las cosas que debemos hacer y no preocuparnos por las cosas que no podemos hacer o cambiar. 

Para que se entienda el concepto de no preocuparnos por las cosas que no podemos cambiar, y no permitir que nos invada el sentimiento negativo, citaré un ejemplo. 

Había planificado con mis niños que en el fin de semana iríamos a pescar. Nos pasamos la semana preparando las cañas, los anzuelos, los relees y cada detalle, lo habíamos tenido en cuenta. 

La noche anterior preparamos la carpa y la comida a llevar. Esa mañana al levantarnos, nos dimos cuenta que había empezado a llover, sin embargo seguí adelante, cargando en el auto todas las cosas que teníamos que llevar 
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Pero cada vez llovía y más fuerte. Los niños empezaron a ponerse mal y a llorar. ¿Qué hubiera hecho usted en mi lugar? 

Desconociendo lo que hoy usted está aprendiendo, nos hubiéramos amargado, tanto los niños y yo. Pero, ¿por qué permitir que el tiempo, que es algo que no puedo cambiar ni manejar, me arruine el día que queríamos disfrutar con los chicos?. 

Y aquí está que no voy a permitir que algo que no manejo, ni puedo cambiar afecte este día. Sin descargar el auto -que los niños me habían ayudado a cargar- y usando el garaje que dejé vacío, nos pusimos a armar la pista de autos y estuvimos todo el día, corriendo carreras, comiendo la misma comida que llevábamos para la pesca, y sobre la tarde como sorpresa para ellos, traje a casa algunos de sus amigos. 

Ese día podía haber terminado como un día triste para todos, si hubiéramos permitido que el tiempo, que es algo que no puedo manejar ni cambiar, me afectara. 

El domingo amaneció muy lindo y salimos a pescar, por supuesto no llevamos la carpa , pues no nos quedaríamos a dormir, pero de algo que se presentaba muy mal, todo terminó muy bien. 


Autor: Eduardo Crusco Granados
Web: http://www.lucem.net/modules.php?name=News&file=article&sid=197

 

 

 

  
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