El Consultor Un Médico De Empresas

  • Publicado por Admin
  • 5 de septiembre de 2011 11:10:01 EDT
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Los empresarios podrán argumentar que no hay nadie que sepa mejor que ellos lo que pasa dentro de sus empresas, en sus negocios y con su gente. Pero una persona sin instrucción médica no debiera autorecetarse ni comprar los remedios que le dieron al vecino. 
¿Por qué una empresa tendría que contratar servicios de consultoría en primer lugar? 


La pregunta, disparada a boca de jarro por una periodista, me llevó una vez más a hacer el parangón entre la consultoría de empresas y el caso de una persona que decide ir al médico. En principio, no es estrictamente necesario que alguien visite a un facultativo para que tenga una vida larga, sana y normal, pero lo más probable es que la gran mayoría de nosotros (sino todos) hayamos iniciado nuestra vida o hayamos ido a dar más de alguna vez a las manos de algún doctor. 

Si la cultura en la que nos encontramos inmersos nos ofrece conocimientos en medicina, experiencia, equipamiento, instrumental, herramientas y tecnología para aliviar nuestros males, pareciera lógico que acudamos a estos especialistas. Mayor razón si estamos aquejados de una enfermedad grave, si hemos sufrido algún accidente, si estamos dando a luz o si estamos pasando por una crisis significativa de crecimiento como la pubertad o la crisis de los 50. Y podremos recurrir, según nuestras creencias y pareceres, a machis, brujos, chamanes, gurúes, alópatas, homeópatas o acupunturistas, cada cual con su concepción de la vida y de la salud, con sus tratamientos y recetas. 

Si consideramos que las empresas son organismos que tienen vida propia, entonces hay razón para pensar que tendrán su propio ciclo de vida, con su nacimiento, su desarrollo, sus crisis, su apogeo, sus divisiones, su deterioro, sus enfermedades y su eventual muerte. (Sí, las empresas también se enferman y algunas de ellas en forma bastante severa). Habrá entonces muchas instancias en las que la intervención de un especialista será de gran ayuda para facilitar el paso por estos procesos vitales e incluso puede llegar a ser esencial para sobrevivir frente a determinadas circunstancias... 

Los empresarios podrán argumentar que no hay nadie que sepa mejor que ellos lo que pasa dentro de sus empresas, en sus negocios y con su gente. Pero una persona sin instrucción médica no debiera autorecetarse ni comprar los remedios que le recetaron al vecino. Aún cuando se tratara de un experto cirujano, éste rara vez practicará una operación quirúrgica seria sobre un familiar cercano, ni menos aún considerará operarse a si mismo. Pareciera que el desapego afectivo y una visión externa firme y clara son claves en los instantes en que hay que arremeter bisturí en mano... 

Mirada externa 
A mi entender, uno de los principales aportes que puede hacer un consultor es justamente el de contribuir con una mirada desde afuera, entrenada, profesional, libre de las tramas, enredos y ataduras históricas típicas de cualquier empresa que lleva ya algunos años de funcionamiento. 

Del mismo modo en que el médico aporta su conocimiento formal, su experiencia, sus exámenes clínicos y de laboratorio y su instrumental, un buen consultor dispondrá de una serie de modelos, herramientas e instrumentos de diagnóstico y medición, así como de la experiencia ganada en sus asesorías previas a diversos tipos de empresas. Y así, habrá consultores "senior" y consultores "junior", consultores generales de cabecera y profesionales especializados en áreas funcionales y de negocios, a los cuales recurrir según sea la ocasión. 

Frecuentemente escucho el argumento de que no habría recursos para pagar este tipo de servicios. Sin embargo, surge la duda... Si una empresa no tiene los recursos necesarios para sobrevivir, entonces ¿para qué tiene los recursos? Hay que considerar que los efectos de una consultoría comienzan a notarse incluso antes de que el profesional traspase por primera vez la puerta de la empresa que lo contrata. 

En efecto, muchas veces la sola mención de que se hará algún tipo de levantamiento, diagnóstico o auditoría hace que la organización despierte y que todo el personal se ponga mucho más atento al cumplimiento de sus objetivos y a su quehacer diario. 

Este grado de alerta es de por sí un síntoma saludable. En efecto, para sobrevivir debemos estar monitoreando permanentemente nuestro entorno, adaptándonos e innovando en forma continua, atentos a los mercados, a la competencia, a las tecnologías, sobre todo si estamos en presencia de incertidumbre, de cambios y de turbulencia, como ocurre en los acelerados tiempos actuales. 

Así, para el desarrollo sano de una empresa, se recomienda aplicar una dosis inteligente de consultoría en ciertas fases precisas de su desarrollo y sobre todo, en caso de contraer alguna enfermedad. Por lo tanto, ojalá que en sus planes de acción haya considerado un presupuesto adecuado para enfrentar estos previsibles "imprevistos". 

Y sobre todo, a la hora de elegir a su "médico" especialista, busque un profesional que esté de verdad comprometido en el largo plazo con su misión y con su tarea, que esté conciente de su gran responsabilidad y que asuma con decisión y con sapiencia su trabajo de apoyo, reparación o sanación, contribuyendo a que la empresa desarrolle todo su potencial como generadora de riqueza. 


Autor: Antonio Manterola B. ,Presidente Senior Consult A.G.
Web: www.koncept.cl

 

 

  
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