La competencia de los nuevos gerentes- Técnicas de presentación 2

  • Publicado por Admin
  • 5 de septiembre de 2011 10:26:51 EDT
  • 0 comentarios
  • 3.535 accesos


Los ojos 

Se dice que los ojos son la llave del alma y por lo tanto son la primera y más efectiva arma para convencer a la audiencia de su honestidad, apertura y confianza en los objetivos de la presentación. Esta impresión puede por supuesto ser totalmente falsa, pero aquí está cómo lograrlo. 

Incluso durante una conversación informal, los sentimientos de amistad e intimidad se pueden evaluar por la intensidad y duración del contacto visual. Durante la presentación debe utilizar esto para mejorar su rapport con la audiencia, estableciendo contacto visual con todos y cada uno de los miembros de la audiencia tan seguido como sea posible. Para grupos pequeños esto es fácilmente posible, pero también se puede lograr en auditorios grandes ya que cuanto más lejos se encuentra la audiencia del presentador, más difícil es darse cuenta de hacia dónde se dirige su mirada. De esta manera, simplemente mirando fijo a un grupo de personas en la parte trasera de la sala de conferencias, es posible convencer a cada uno de ellos en forma individual de que son el objeto de su atención. Durante la presentación, trate de mantener su mirada fija en direcciones específicas durante cinco o seis segundos por vez. Inmediatamente después de cada cambio de posición, una pequeña sonrisa convencerá a cada persona en esa dirección de que los ha visto y reconocido. 

La voz 

Después de los ojos viene la voz, y los dos aspectos más importantes de la voz para el orador son la proyección y la variación. Es importante darse cuenta desde el comienzo que pocas personas pueden tomar su voz de conversación ordinaria y subirla al escenario. Si usted es capaz de hacerlo, entonces debería mudarse a Hollywood. La principal diferencia se encuentra en el grado de respuesta que puede esperar de la persona con quien se está hablando. En la conversación ordinaria se puede ver en la expresión, tal vez en un sutil movimiento del ojo, cuándo una palabra o frase se ha perdido o no ha sido entendida. Frente a una audiencia, usted tiene que asegurarse de que esto nunca suceda. El consejo más simple es reducir la velocidad y tomarse su tiempo. Recuerde que la audiencia se ve contenida por las buenas maneras para no interrumpirlo, por lo que no es necesario mantener un fluir constante del sonido. Un estilo seguro es hablar ligeramente más fuerte y ligeramente más lento que en una charla al lado del fuego con una tía ligeramente sorda. 

A medida que se acostumbra al sonido, puede ajustarlo mirando a la audiencia. 

Un discurso monótono es aburrido y soporífero, por lo que es importante tratar de variar el tono y velocidad de la presentación. Como mínimo, cada subsección nueva debe ser precedida de una pausa y un cambio de tono para enfatizar la delineación. Si la variación tonal no le sale naturalmente, trate de utilizar preguntas retóricas en su discurso. Puede seguir el estilo inglés, ya que la mayoría de los acentos británicos se elevan naturalmente al final de una pregunta. 

Expresión 

La audiencia mira su cara. Si parece apático o distraído, entonces ellos también estarán apáticos y distraídos; si está sonriendo, se preguntarán por qué y lo escucharán para averiguarlo. En una conversación normal, el significado se ve realzado por los gestos faciales. De esta manera, en un discurso debe compensar tanto el miedo escénico como la distancia entre usted mismo y la audiencia. El mensaje es bastante simple: asegúrese que sus expresiones faciales sean naturales, sólo eso. 

Apariencia 

Existen muchas guías de estilos de gestión y presentación que le dan mucha importancia a la forma de vestir y al análisis final. Esto es cuestión de elección personal. Esa elección, sin embargo, debe hacerse con cuidado. Cuando esté dando una presentación debe vestirse para la audiencia, no para usted mismo; si piensan que se ve fuera de lugar, entonces lo está. 

Entre paréntesis, es mi opinión personal que, por ejemplo, existe un código de conducta entre ingenieros que prioriza el look desprolijo, y en muchas organizaciones esto tiende a apartar al ingeniero, especialmente de la gerencia. Transmite el mensaje subliminal de que el ingeniero y el gerente no son parte del mismo grupo y por lo tanto dificulta la comunicación. 
Postura 

Cuando un actor aprende por primera vez un personaje nuevo, instintivamente adoptará una postura distinta para representar a ese personaje. De esto se deduce que mientras está en el escenario, su postura reflejará mucho de usted. Lo mínimo que debe hacer es asegurarse de que su postura no transmita aburrimiento; como mucho, puede utilizar todo su cuerpo como herramienta dinámica para reforzar su rapport con la audiencia. 

El problema eterno es qué hacer con las manos. Las mismas no deben agitarse sin rumbo por el aire, juguetear constantemente con una lapicera, o (lo peor de todo visualmente), juguetear con monedas en los bolsillos de los pantalones. La clave es mantener las manos quietas, excepto cuando las utilice al unísono con su discurso. Para un entrenamiento inicial, encuentre un lugar de descanso que sea cómodo para usted, y busque regresar allí sus manos cuando complete cualquier gesto. 

Las técnicas del discurso 

Cada orador posee un conjunto de “trucos del oficio” que adoran. Los siguientes son una corta selección de tales trucos tomados de distintas fuentes. 

Cause una buena una impresión 

La audiencia promedio está muy ocupada: tienen esposos y esposas, agendas y demás, autos e hipotecas; y aunque tratarán de concentrarse en su discurso, sus mentes inevitablemente se perderán. Su trabajo es hacer algo, cualquier cosa, que capture su atención y cause una impresión duradera en la audiencia. Una vez que haya planificado su discurso y lo haya afilado con algunos puntos salientes, aísle el más importante y cree un método para que se mantenga presente. 

Repita, repita 

La audiencia promedio está muy ocupada: tienen esposos y esposas, etc. pero la repetición los hace escuchar. La audiencia promedio se distrae fácilmente, y su atención se perderá durante la parte más importante de su discurso, por lo tanto repítalo. No necesariamente tiene que utilizar los sonidos tonales resonantes de la frase repetida, pero simplemente mencione la cuestión una y otra vez con distintas explicaciones y de distintas maneras. El clásico consejo del Sargento Mayor es: “¡Primero dígales lo que les va a decir, luego dígaselo, y luego dígales lo que les dijo!” 

Haga una señal 

Distintas investigaciones en el campo de la enseñanza han dado como resultado lo siguiente: “Encontramos que los estudiantes no pudieron entender el tema en cuestión porque no lo estaban buscando”. Si la audiencia sabe cuándo escuchar, entonces lo hará. Entonces dígales: lo importante es... . 

Haga un dibujo 

El cerebro humano se utiliza para decodificar imágenes, y esta habilidad se puede utilizar para hacer que el mensaje sea más memorable. Esto significa utilizar metáforas o analogías para expresar su mensaje. De esta manera, una frase como “necesitamos aumentar la penetración en el mercado antes de que haya suficientes ganancias como para obtener un bono” se convierte en “necesitamos una porción más grande de la torta antes de darnos un festín”. 

Chistes 

El chiste fácil puede funcionar muy bien, pero también puede llevar al desastre. Debe elegir un chiste que sea apto y que no ofenda a ningún miembro de la audiencia. Este consejo tiende a descartar todo chiste que sea racista, sexista o descortés. Si esto parece descartar todos los chistes en los que puede pensar, entonces debe evitar cualquier tipo de chiste en su discurso. 

Los comentarios interesantes también son útiles para mantener la atención de la audiencia, y para liberar la tensión del discurso. Si esto le sale naturalmente, entonces es un arma útil para ponerle ritmo a su discurso y para permitir períodos de relajación entre los puntos importantes que señale. 
Discurso sencillo 

¡Sí! 

Si breve, dos veces bueno 

Una forma de pulir la presentación del tema principal de su discurso es considerarlo de esta manera. Imagine que el día anterior a la presentación lo llaman de la oficina del Vicepresidente de División. Allí le presentan al Director Gerente y a un representante del principal accionista de la compañía. —O.K. —dice el Vicepresidente—, sabemos que tiene algo para decir. Tiene 30 segundos. ADELANTE. 

¿Puede hacerlo? Si puede cristalizar sus pensamientos y combinar su mensaje principal con alguna frase o imagen memorable, y presentarlos a ambos en 30 segundos, entonces tiene el final perfecto o la base para una buena presentación. 

Narrativa 

A todos les gustan las historias que a la vez instruyen y expresan un mensaje: la filosofía zen se cuenta en sus historias, y el cristianismo originalmente se enseñaba a través de parábolas. Si puede tejer su mensaje en forma de historia o anécdota personal, entonces tendrá a la audiencia escuchando cada palabra, incluso si lo inventa. 

Ensayo 

El ensayo es irremplazable. Puede ensayar frente a un espejo, o en un teatro vacío. En ambos casos, debe acentuar sus gestos y proyección vocal para acostumbrarse al sonido y a cómo se ve. No se desanime ante el espejo; recuerde: uno ve mucho menos de sí mismo que los amigos. 

Relajación 

Si se pone nervioso momentos antes del show, concéntrese en controlar su respiración o dé la bienvenida a la adrenalina extra. Lo bueno es que la audiencia nunca se dará cuenta de sus nervios tanto como cree. A su vez, si se congela durante la presentación, sonría, mire sus notas y tómese su tiempo. El silencio le parecerá largo, pero no lo será para la audiencia. 

Conclusión 

Una vez que el discurso se terminó y usted se ha calmado, debe tratar de evaluar honestamente su rendimiento. Solo, o con la ayuda de un amigo que haya estado entre la audiencia, decida cuál fue el aspecto menos exitoso de su presentación y resuelva concentrarse en ese punto en la próxima charla que dé. Si es un problema asociado con la preparación, entonces apunte hacia allí; si es un problema con la presentación oral, escriba una nota usted mismo recordándoselo y póngala frente a usted en la próxima charla. 

La práctica sólo es productiva cuando se hace un esfuerzo positivo para mejorar; pruébelo. 


Autor: Karin Silvina Hiebaum

 

 

  
0 comentarios