Conseguir trabajo requiere de un entrenamiento

  • Publicado por Admin
  • 4 de septiembre de 2011 01:03:00 EDT
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Estamos asistiendo a la aparición de una nueva especialidad laboral. El trabajo de conseguir trabajo. La gran cantidad de personas desocupadas, subocupadas o con intenciones de mejorar su actual ocupación, ha llevado a modificar sustancialmente los requisitos necesarios para hacer frente a un proceso de búsqueda o reinserción laboral. 

Hasta hace algunos años era frecuente que quien estaba desocupado por mucho tiempo, era porque no tenía alguna especialidad o profesión que pudiera exhibir a la hora de presentarse a una búsqueda, por lo cual, quien sí la tenía marchaba unos pasos adelante en su posibilidad de éxito. Es más: no tener trabajo era algo que se trataba de ocultar, pues en una Argentina “productiva”, quien no trabajaba era porque no quería o no tenía la capacidad para hacerlo. Hoy, lamentablemente, la realidad es otra. Ha pasado a ser “casi” normal el hecho de no tener trabajo. Prácticamente es imposible que no conozcamos a alguien (familiar, compañero de estudios, amigo o vecino) que esté sin trabajo. 

Es totalmente cierto que la entrevista laboral dependerá de quién sea el entrevistador. Nadie podrá asegurarnos que siguiendo determinadas formas, ganaremos la vacante, pues el resultado dependerá de la opinión que se forma el selector. 

Pero sí es indudable que podemos entrenarnos y conocer el ámbito en que se desarrolla normalmente una entrevista, sus condiciones generales, preguntas y contestaciones más usuales, en fin, todo aquello que hemos asimilado a lo largo de más de 20 años de trayectoria como gerente de Recursos Humanos. 

¿Por qué “entrenamiento”? Comparándolo con la actividad deportiva, el entrenar y tener al mejor Director Técnico no me aseguran ser el ganador, pero sí que voy a tener muchísimas más probabilidades de éxito que si no me entreno o no tengo un buen manager. Es así que se plantea la necesidad de desarrollar toda una técnica para afrontar la contestación de avisos y las entrevistas laborales. 

Podemos definir cuatro componentes: CV, red de contactos, selección de avisos y, finalmente, entrevista laboral. 

1) El CV: “Lo bueno, si breve, dos veces bueno”. No carguemos de datos. Si soy universitario, no hace falta poner el título primario y secundario. La idea es mostrar lo principal nuestro a fin de lograr que nos llamen a una entrevista. Pongamos los últimos trabajos y describamos los mejores resultados o logros obtenidos. Es importante que el CV refleje las características que se priorizan en el aviso. 

2) Red de contactos: hoy no es una vergüenza estar buscando trabajo. Cuantas más personas sepan que lo estamos haciendo, tanto mayor será la posibilidad de conseguirlo. Llevemos siempre con nosotros tarjetas personales con la indicación de nuestra especialidad y, de ser posible, un breve CV. 

3) Selección de avisos: no contestar por contestar. Pero... el único aviso por el que seguro que no nos llaman es... el que no contestamos. Fijarse bien la palabra “excluyente”. Cuando aparece en el texto del aviso, está indicando que eso será lo primero que controlen para seguir adelante con la búsqueda. Si el aviso dice: “inglés conveniente”, y tenemos una vaga idea del idioma, escribamos igual y manifestemos nuestro propósito de profundizar el estudio. Ahora bien, si dice “excluyente inglés”, y no lo sabemos a la perfección, no perdamos tiempo. 

4) Entrevista laboral: importantísimo. No queramos aprender todas las formas de entrevista que hay, ni pretendamos aparentar algo que no somos. Si nos atiende un profesional, rápidamente se dará cuenta y jugará en contra nuestra. Seamos naturales. Nada mejor que ser como se es. 
Lleguemos a horario (ni antes, ni después). 

Dejemos que sea el entrevistador quien inicie la entrevista. No intentemos tomar el control. 

Tratemos de lograr un acercamiento con él (feeling). Tratemos de caer bien. Hablemos lo justo y necesario y, si podemos, hagamos preguntas sobre la posición y la empresa. No alarguemos la charla si el entrevistador la está terminando. Preguntemos, si es que el no lo dice, cómo sigue el proceso. Agradezcamos el tiempo que nos dedicó y si el tono de la entrevista lo permite, podemos despedirnos con un “la próxima vez espero verlo en la empresa”. 

Seamos coherentes. Somos como somos y lo peor y más difícil es querer dar una imagen distinta a la que tenemos. 

Artículo escrito por Hugo Zavala, Consultor y docente en RRHH. 


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Web: http://www.losrecursoshumanos.com

 

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