El emprendimiento social: un valor en alza

  • Publicado por Admin
  • 6 de noviembre de 2011 19:25:53 EST
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El emprendedor social se caracteriza por tener por un lado "el temperamento incansable, la visión, la determinación y los métodos pragmáticos y orientados a resultados de los emprendedores de negocios (que son capaces de transformar industrias enteras), con las metas y calidad ética de los granos reformadores sociales (que son capaces de lograr importantes adelantos en el campo social), según una definición de Ashoka, organización mundial que da apoyo a los emprendedores sociales para fomentar la transformación social.

La principal diferencia entre un emprendedor de negocios y un emprendedor social es que el objetivo del primero es el beneficio económico, mientras que el emprendedor social tiene por motivación el cambio social. Dos componentes que también persigue el emprendedor social son la sostenibilidad social y ambiental de su proyecto y un componente ético muy fuerte.

Ahora bien, surge la pregunta si todos los líderes de nuestras organizaciones son también emprendedores sociales. En este sentido los emprendedores sociales innovan en algún producto o servicio que en su utilización transforma una realidad social. Así, atendiendo esta característica, no todos los fundadores y creadores de obras sociales vendrían a ser emprendedores sociales de forma estricta. Pero muchos de ellos, creo que en un sentido amplio, sí han sido unos auténticos emprendedores sociales. Personas con visión, constancia, sentido del riesgo, liderazgo, capacidad para equivocarse y acertar y, sobre todo, determinación y orientación a resultados.


Resolver necesidades sociales

Pero también hay un tipo de emprendimiento que no acaba en la fundación de una organización, sino que se estructuran por proyectos, como producto que resuelve una necesidad social. Su ejecución no depende forzosamente de una entidad. Se trata de una idea innovadora que se propone como una solución a un problema social. El emprendedor social pone su creatividad en la definición y ejecución de una iniciativa con impacto social.

Es este el caso del catalán Jean Claude Rodríguez-Herrera, director de Self-Managed Comunities, que fue escogido en el mes de noviembre como mejor joven emprendedor creativo del mundo, al proclamarse ganador del premio Creative Young Entrepreneur Award (CYEA), que organiza la Joven Cámara Internacional (JCI). Jean-Claude ha creado las CAF (comunidades de Autofinanzamiento), grupos de ayuda mutua que ofrecen servicios de microcréditos y microseguros, autogestionados por la misma comunidad. La gente se junta y pone dinero en común y estos a la vez se prestan entre ellos. La gente es accionista y cliente a la vez. Una idea sencilla pero útil en muchos ámbitos, en la cual eres accionista de tu propio negocio.

También es el caso de Albina Ruiz, emprendedora social que comenzó ya hace unos años a financiar a familias que vivían entre basura en los suburbios de Lima (Perú) para que se convirtieran en pequeños empresarios del reciclaje de productos sólidos con Ciudad saludable. Hoy ha mejorado las condiciones de vida de tres millones de personas en riesgo de exclusión social.

Un efecto de mancha de aceite

Los emprendedores sociales trabajan solos, pero se ha de conseguir que sus inquietudes sociales se extiendan a las personas de su alrededor, de forma que la transformación social sea más factible. Idealmente deberían liderar un cambio en su entorno, en la mentalidad y manera de hacer de las personas más próximas, de forma que surgieran más emprendedores sociales, en un efecto de mancha de aceite.

No dejes de conocer estos proyectos y hace que aquella parte de emprendimiento social que llevas dentro ayude a hacer de efecto multiplicador de estas iniciativas.

 

 

Autor: serviciosocialipp.bligoo.com
Web: http://serviciosocialipp.bligoo.com

 

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