¡Por Favor, Emprenda!

  • Publicado por Admin
  • 29 de agosto de 2011 17:35:33 EDT
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Usted seguramente fue seducido desde joven en la Universidad con el sueño de ser un ejecutivo en una multinacional; un sujeto de mirar penetrante, camisa blanca y Palm llena de compromisos. ¿Soñaba luego con hacer un MBA en el extranjero, tener una oficina privada con secretaria y ventana a la calle? ¿No era eso parte importante de sus sueños? 

De ahí para adelante, nunca se vio más en otro escenario que no fuera el de esa multinacional. Esas que poseen accionistas, hacen convenciones en una terma a fin de año, mantienen comedores separados y poseen terrazas con vista panorámica.

En esas condiciones, ni pensar en crear un negocio o actividad independiente, le parecería una actividad distante y hasta exótica. 

La Universidad 
La primera cosa que se aprende en la escuela de administración, es que la autoridad es delegable y la responsabilidad no. 

Lo primero que se hace cuando se es ejecutivo, es dejar por tierra ese concepto. Se conserva la autoridad a todo costa para responsabilizar a otros si algo sale errado. Surge así la infinita capacitad de aprender, no de los propios errores y fracasos, sí de los de otros. 

En la Universidad se aprende a resolver problemas de empresas grandes. Se discute un caso de la Ford a inicios de siglo en la era industrial, o quizá más recientemente, un caso de la IBM o de la Telefónica. Luego se lee en los diarios económicos de la era industrial, lo que ganan los gerentes de empresas como Microsoft con más de US$1.000.000 de renta al año. 

Y usted sueña con ser uno de ellos. 
Por lo tanto, a esas alturas, todavía el montar un negocio propio no le suena. 

Los nuevos empresarios. 
En la economía estadounidense, hay 5 personas independientes por cada 10 habitantes, al igual que otros países desarrollados. 

En Brasil, son creadas 2.000 empresas cada día hábil. En Chile creábamos 30.000 empresas anualmente a inicios de los 90. Ahora solo llegamos a 12.000. 
Tenemos un chileno independiente por cada 9 dependientes. 
Todo está centrado en desarrollar gente para el empleo fijo que espera, paciéntemente, terminal el ritual cartesiano, de obtener un título en la Universidad, para conseguir un empleo. 

Las tentaciones para no ser un emprendedor 
Tentando atraer a los empleados, las empresas crean un anzuelo para sus ejecutivos. Los "beneficios adicionales", como automóvil, gastos de representación y seguros. Todos ellos no representan más de 1/6 de la remuneración original, pero producen pasiones 14 veces más fuertes. 
Constituyen un signo de status. 

Pagar valores más altos por una colación distinguida no solo representa recursos disponibles, sino que categoría y diferenciación. La diferencia con el vale de almuerzo, es enorme. 
Quitarle estos beneficios pichiruches a un ejecutivo, equivale a arrancarle las estrellas a un general en medio de la Plaza de la Constitución. 

Difícil para quien usufructa temporalmente de estos beneficios, el pensar en ser su propio patrón. Ni pensarlo. 

La rutina mata 
Un amigo mio que era ejecutivo, se vio obligado a comenzar a pensar como emprendedor. Pasó varios meses con diversas molestias, la mayoría psicólogicas. Depresión, dolor de espalda, falta de sueño; en síntesis mente y cuerpo no se acostumbraban a vivir en libertad. El haber sido dependiente mucho tiempo lo afectó mucho; se le habían anestesiado las neuronas. 
Su verdadero negocio son los budgets y targets. 

Una empresa chilena "jubiló" a varios ejecutivos. Pero uno de ellos volvió a su escritorio como si nada hubiera sucedido. Así se quedó por unos días. Terminó siendo desalojado con sus pertenencias en una bolsa plástica. 

Maslow olvidó señalar que una de las necesidad básicas del ser humano, es el AUTO-IMPULSO,sobretodo para salir de la anestesia a la cual muchos hermos estado expuestos.

 

 

Autor: Fernando Vigorena / Fundación Emprendedores de Chile

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