¿Qué deben realizar los directivos de las empresas para no tener miedo al fracaso?

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  • 30 de octubre de 2011 11:52:13 EDT
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Josep Mª Vilamajó
Presidente de Grupo Winterman
Miembro del Forum Millora Continua

Valorar la posibilidad de que las pretensiones de la empresa sean o no viables en base a sus objetivos y a tus posibilidades técnicas.

Valorar la posibilidad de poder integrar en el equipo de dirección personas de tu confianza, o por el contrario, dicho equipo ya se encuentra integrado en la empresa, siendo inviable su sustitución.

Valorar tu nivel de empatía en relación a las personas que valorarán tu trayectoria

Creo que el estudio sincero de éstas cuatro valoraciones, permitirán crear al directivo en cuestión, la línea divisoria entre el fracaso y el éxito, sin olvidar los hechos circunstanciales que conyunturalmente puedan aparecer y que su previsión no haya sido contemplada. Las pruebas de selección de la persona idónea, sólo garantizan a la empresa que las pone en práctica, que contratan a un candidato que en teoría reúne los requisitos exigidos, por tanto, en caso de fracaso, la responsabilidad recae sobre la empresa encargada de la selección. No ocurre lo mismo en el caso del candidato fracasado, pues si bien las pruebas realizadas apuntaban su aconsejabilidad por parte del seleccionador, el fracaso no obedece a su pericia sino a hechos sobrevenidos por parte del candidato, los cuales, han desacreditado el expediente relativo a su valoración. Difícilmente o casi nunca el fracaso de un Directivo se atribuye a causas ajenas a su voluntad, como podría ser una mala política de la empresa dictada por el consejo de administración o accionariado, quiénes jamás admitirán el fracaso como consecuencia de su mala gestión.

Resumiendo, si bien es cierto que un directivo puede fracasar como consecuencia de su ineptitud, no detectada en el proceso de selección y por tanto, no es él el único responsable, puede ocurrir también, que él no fracase y si lo hagan quiénes lo dirigen marcándole las directrices a seguir, en consecuencia, antes de aplicar a una gestión el estigma del fracaso, es necesario tener en cuenta el cuestionario de la objetividad y de la humildad que desgraciadamente ni se enseña ni se vende.

Xavier Solé
Global Sales Manager de Equiptank
Miembro del Forum Millora Continua

¿A que se debe el miedo al fracaso? El miedo al fracaso nos lo creamos nosotros mismos. Es más bien el miedo a lo que la gente dirá si no conseguimos los objetivos que nos proponemos. Pero el verdadero fracaso es no llevar a cabo alguna idea, por el simple hecho de tener miedo.

El buen directivo. Veo difícil que alguien pueda llegar a se un buen directivo si tiene miedo al fracaso. La misión principal de todo directivo es desarrollar tanto sus capacidades potenciales, como las del grupo humano que le rodea; propiciar las condiciones necesarias para que la creatividad fluya a lo largo y ancho de toda la organización.

Toda esta creatividad debe transformarse en ideas, ideas que permitan una mejor adaptación de la organización al entorno que la rodea. Ideas, que en definitiva, le permitan una mayor competitividad y aseguren su crecimiento futuro.

¿Como evitar el miedo al fracaso? Dicho lo anterior, y bajo mi modesto punto de vista, ningún directivo que se precie debería tener miedo al fracaso. Y con esto, no quiero decir que los directivos deban ser unos locos inconscientes que se tiren al vacío si más. Lo que deben hacer, es analizar los pros y contras de todas las decisiones a tomar. Para ello los directivos disponen de una herramienta muy potente: “La planificación estratégica”. Realizar un exhaustivo análisis, tanto de nuestro entorno como de la propia organización, nos permitirá escoger aquellas estrategias más adecuadas para el desarrollo de los negocios en los que este presente la empresa. Disponer de una estrategia correctamente planificada, poniendo a disposición de los directivos los medios para llevarla a cabo, dará a cada uno de ellos la seguridad suficiente para no caer en el miedo. La ilusión por emprender, por desarrollar nuevos proyectos siempre deberá ser mayor al miedo a que estos puedan salir mal.

Fijación de Objetivos. A la hora de decidir los objetivos a corto y medio plazo, debemos ser realistas y no fijar metas inalcanzables. Los objetivos deben adaptarse a la realidad económica que nos rodea. Deben imponer unas metas que supongan una mejora para la organización, pero sin crear desasosiego ni “miedo” a no conseguirlos. Los objetivos deben ayudarnos a mantener la “ilusión”, ya que esta es un potente motor para conseguir aquello que nos proponemos.

Autor: noticias.com

 

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