La inteligencia emocional: cualidad clave del buen profesional

  • Publicado por Admin
  • 29 de agosto de 2011 13:54:56 EDT
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En los últimos años, lo que se ha dado a conocer como inteligencia emocional se ha convertido en un elemento decisivo a la hora de evaluar la capacidad directiva de un profesional, por delante incluso de su formación o de su experiencia laboral. 

La inteligencia emocional hace referencia a aquellos aspectos individuales relacionados con el modo de interactuar de la persona con todo lo que le rodea; esto es, cualidades como: motivación, empatía, autocontrol, astucia social, etc. 

El profesor norteamericano Daniel Coleman, en su libro Inteligencia Emocional, explica las razones por las que personas con un elevado coeficiente intelectual fracasan, tanto en el ámbito profesional como en el particular, mientras que otras, teniendo un coeficiente mucho más discreto, triunfan en todas las facetas de su vida. 

Para él, la causa principal que lleva a esta situación, a primera vista contradictoria, es el bajo índice de inteligencia emocional en determinados profesionales. A partir de cierto nivel de responsabilidad no sólo es importante tener una buena formación técnica y ser brillante a nivel de razonamiento mental, además es importante saber transmitir y vender las ideas, saber conducirse en situaciones tensas y delicadas que impliquen negociación y, en definitiva, saber dirigir en la ambigüedad y en la indefinición. 

Este razonamiento es compartido por multitud de empresas, las cuales han comenzado a considerar la inteligencia emocional de sus profesionales como un elemento determinante en los procesos de contratación y promoción que realizan. 

En un estudio realizado en España se analizaron las competencias seleccionadas por las empresas, para definir y posteriormente evaluar el perfil directivo de alto potencial. Las compañías eligieron la metodología de Assessment Centre como herramienta de evaluación del potencial. 

En todos los casos analizados el perfil de los participantes correspondía a profesionales en torno a los 30 ó 40 años, con formación superior y sólida experiencia laboral y nivel jerárquico de mando intermedio. 

Del estudio se dedujo que existen una serie de competencias que aparecen sistemáticamente en todos los procesos de selección y evaluación, independientemente de la actividad o de los objetivos de la compañía. 

Estas competencias, que podemos definir como comunes al perfil óptimo del directivo español, son las siguientes: 

  • Liderazgo*
  • Desarrollo de colaboradores*
  • Iniciativa*
  • Negociación*
  • Gestión del conflicto*
  • Trabajo en equipo*
  • Orientación a resultados
  • Análisis de problemas y toma de decisiones
  • Organización y planificación
  • Orientación al cliente



(*) Competencias relacionadas con la inteligencia emocional de la persona 

Estas diez competencias son definidas por la mayoría de las empresas como habilidades clave (entre otras más específicas de cada organización), para el éxito profesional de un directivo. 


Si hacemos un análisis más profundo de las competencias más comunes a la hora de analizar el potencial de los mandos intermedios, observamos que el 60% de éstas pertenecen al área de lo que se conoce como inteligencia emocional; es decir, la manera en la que los directivos controlan sus emociones, ansiedades, motivaciones y energías para influir positivamente en el entorno. 


Los resultados del estudio vienen a confirmar que es precisamente este tipo de inteligencia la que cada vez más empresas consideran a la hora de evaluar la capacidad de sus profesionales para encauzar positivamente sus motivaciones y ambiciones laborales. 

Este tipo de inteligencia les permite generar sinergias, impulsar acuerdos, gestionar en el conflicto, motivar y animar al logro a los colaboradores y, en definitiva, liderar a un equipo desde el carisma y no sólo desde la solidez técnica. 

Además, las competencias más directamente relacionadas con la inteligencia emocional suelen ser precisamente habilidades difícilmente entrenables o desarrollables, de ahí que las empresas españolas las primen como criterio de éxito a la hora de elegir a sus colaboradores para puestos de responsabilidad. 

La inteligencia emocional, por tanto, parece haber desplazado a un segundo término la relevancia del coeficiente intelectual o a la experiencia técnica como elemento clave para predecir el éxito o el fracaso de un profesional en un determinado puesto de cierto nivel directivo, toda vez que cada vez más empresas dan prioridad al factor emocional para evaluar el desempeño futuro de la persona.

 

 

Autor: Por Vivian Acosta / Consultora Senior - NBS EUROMANAGER

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