Con el sudor de su mente

  • Publicado por Admin
  • 14 de octubre de 2011 17:33:09 EDT
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Solíamos pensar que la vida era un problema cerrado, que todo tenía la respuesta correcta, sólo que no la conocíamos todavía. Pero alguien la sabía, generalmente alguien mayor y con más experiencia que nosotros. Y con un poco de investigación, nosotros también encontrábamos esa respuesta. Una pregunta cerrada era ¿Cuál es el camino más corto para ir a Temuco? Existe una respuesta clara para eso. Pero una pregunta abierta es: ¿Por qué quieres ir a Temuco? Para esa pregunta no hay una respuesta correcta y sin embargo, tenemos que encontrarla. Me parece que la vida es cada vez más así. Mi respuesta tal vez no será igual a la de de usted pero, con todo, tengo una respuesta y debo seguir con ella. En general, nuestra educación no nos ha preparado para esto.

Nuestras escuelas están diseñadas sobre el supuesto implícito que todos los problemas del mundo han sido ya resueltos y que el profesor conoce todas las respuestas.

El trabajo de un profesor es presentar el problema y los estudiantes, después las respuestas y, finalmente, instruirlos para saber cómo enfrentarlas.

Tal como veo el mundo, este es una sumatoria de discontinuidades y con problemas variados. Debemos inventar un nuevo mundo. La educación tradicional corre el peligro de ser deshabilitadora, y no lo contrario. Muchos de los supuestos de mi educación eran que había cosas “conocibles” en el mundo, y que si uno las conocía, podría caminar por ese mundo con cierta seguridad. Ahora sé que he tenido que desaprender muchas de esas cosas.

Creo que será necesario un sistema formativo totalmente diferente, un sistema que no se base en adquirir conocimiento y hechos. Estos son todavía necesarios, por supuesto, pero son de fácil acceso. Me gustaría equipar a cada joven con un computador o con un simple Dvd que ya no cuestan nada y entregar toda la “materia” con imágenes y sonido interactivo. El trabajo del profesor será ayudarle a aprender qué hacer con todos esos conocimientos y en cómo hacerlo.

La forma en que solíamos hacer frente a la complejidad era dividiendo las cosas en trozos, más pequeños, más manejables. Esto daba por sentado que la suma de las partes es igual al total. Y así es como tradicionalmente intentábamos resolver los problemas en el mundo de los negocios, y eso ya no es válido en la clase de mundo en que estamos entrando.

Debemos desarrollar un sentido de conexión, un sentido de trabajar juntos como parte de un sistema, donde cada parte del sistema afecte a los demás y sea afectada por ellas, y donde el conjunto sea mayor que la suma de sus partes.

Así es como podemos hacer que el futuro tenga un sentido. Tenemos que darle nuestro propio sentido, nuestro propio futuro, al igual que las organizaciones.

Pasa lo mismo en las compañías. Apenas se pone un computador en cada mesa de trabajo, el empleado medio se puede hacer más poderoso. El puede saber tanto o más que su jefe. De alguna forma le estamos dando a la sociedad una mente propia. El mundo está a disposición del que quiera. Esto me parece a la vez apasionante y aterrador.

La manera de entender uno el futuro, en las organizaciones, en la sociedad y en su propia vida, es encargarse del futuro, no responder a él.

Por lo tanto, debemos aprender a vivir en el caos y la incertidumbre, tratar de sentirnos cómodos con ello y no buscar certeza donde no la hay y correr el riesgo para innovar.

Ahora el enemigo somos nosotros y nuestras sociedades porque contra lo que estamos luchando es contra nuestro sistema de valores, nuestros propios principios.

En síntesis ya no nos ganaremos el pan con el sudor de nuestra frente, sino con el sudor de nuestra mente.


Autor: Fernando Vigorena

 

 

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