Atento Al Futuro

  • Publicado por Admin
  • 14 de octubre de 2011 16:29:49 EDT
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Planificación de largo plazo es algo que se transformó en leyenda en las empresas. Puede hasta existir, pero la mayor parte de los profesionales nunca la vio. Están tan sumergidos en lo cotidiano que poco tiempo tienen para preocuparse con el día de mañana. Esta realidad ha llevado a muchas corporaciones a temer por la propia sobrevivencia, ya que cualquier negocio depende esencialmente de capacidad de innovación.

¿Sabe usted cual ha sido la salida de algunas empresas para este desafío? Destacar representantes de sus mejores cuadros para la tarea de investigar como será el mercado en un horizonte de cinco años y preparar los colegas para los cambios que se anuncian a partir de esa investigación. Con eso surge un nuevo modelo en sustitución a aquel en que todos comparten la responsabilidad de consultar la bola de cristal en medio de la correría del día a día: mientras tanto un equipo se dedica a enfrentar la rutina diaria, otro piensa en el futuro.

Los cargos ocupados por los visionarios corporativos acostumbran tener nombres genéricos, como “planificación estratégica”, “desarrollo de nuevos negocios” o desarrollo e investigación. Pero en otras organizaciones la denominación puede ser más explícita como “Gerente de planificación a largo plazo”. En estos casos se verifica reuniones semanales con sus subordinados, en las cuales la pauta, es, simplemente el futuro. Hacer un brainstorm y a partir de ahí se pueden profundizar la investigación de lo que parece mas interesante y pertinente. La misión del equipo es prevenir cambios de escenario significativos o suficientes para, por ejemplo, llevar la compañía a apostar en un proyecto o desistir de este.

No siempre ese tipo de discusión es comprendido por los colegas dedicados a la batalla diaria por el “gana-pan” de la empresa. En un mercado que exige decisiones siempre urgente, ser considerado para cuidar de la planificación de largo plazo todavía puede ser visto como señal de desprestigio, aunque ese trabajo tenga directa influencia en decisiones que pueden envolver cifras millonarias.

Más difícil aún para nuestra cultura latina, donde el futuro y la innovación se limitan, en muchos casos, a adaptar lo inventado o construido en la cultura anglosajona.
Un dictado popular dice que “cuando alguien le copia a alguien, eso se llama plagio, cuando alguien le copia a varios eso se llama investigación”.

No basta viajar anualmente a ferias internacionales donde se muestran las nuevas tecnologías, para hablar de innovación y visión de futuro. Tampoco es válido dedicarse a la planificación de largo plazo, cultivando fuentes de información de terceros y la aplicación de modas administrativas que lo solucionan todo. Por encima de todo requiere del desarrollo de una forma empresarial creativa que mire el futuro no como la continuación del presente con algunas modificaciones.

Autor: Fernando Vigorena

 

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