¿Una mala relación con su superior es motivo suficiente para cambiar de empresa?

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  • 14 de octubre de 2011 16:07:50 EDT
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Xavier Comas
PMC Comunicación y Consultoría
Miembro del Forum Millora Contínua

Evidentemente que sí, porque una mala relación suele conllevar una gran insatisfacción profesional. Además, en la mayoría de casos viene acompañado de cierto sufrimiento personal. Unas malas relaciones interpersonales en el trabajo generalmente degeneran en stress emocional, que tarde o temprano nos acabará afectando fuera del entorno laboral.

Sin embargo, cada caso es un mundo y aunque parezca una obviedad, podemos intentar cambiar de jefe o tratar de reconducir la situación. Todo ello, bajo la premisa que nos motiva el puesto de trabajo y que la cultura de la empresa no va ligada a la actitud del jefe, algo muy común en la pyme familiar, dónde el superior es a la vez empresario, y por lo tanto el precursor de dicha cultura.

Muchas veces, nos acobardamos y toleramos ciertas situaciones incómodas, pero uno tiene que ser valiente y afrontar la situación, comentándolo directamente con su jefe, con buena predisposición y la voluntad de encontrar una solución.

Ahora bien, cuando la relación digamos que ya se ha enquistado, sin apenas comunicación, con muchos obstáculos para el desarrollo profesional, no se comparten unos mínimos objetivos comunes y el conflicto interpersonal se hace diario, entonces recomiendo tomar una decisión drástica. Porque, al fin y al cabo, son muchas las horas que pasamos en el trabajo y aunque a menudo nos cueste reconocerlo, la satisfacción profesional repercute notablemente en nuestra felicidad y auto-realización como personas.

Manel Rodríguez
Managing Director de Premo
Miembro del Forum Millora Contínua

Creo que la mejor manera que tengo de abordar este tema es a partir de mi propia experiencia, ya que en los inicios de mi vida profesional, topé con un jefe que me hizo la vida imposible. Estuve tentado en mas de una ocasión de irme de la empresa.

Obté por enfrentarme, siempre con educación y argumentos, y con contundencia, aprovechando cualquier ocasión que me permitiera dejar patente en público esos enfrentamientos. Esta actitud me aportó un proceso de maduración profesional, por encima de la media, ya que tenía tan sólo 21 años.

Además, en la misma empresa, el Director del Area de Materiales, me ofreció un puesto de responsabilidad en su departamento. Cambió definitivamente el enfoque de mi vida profesional, y no hay que decir que cambió a mejor.

Las oportunidades están siempre ahí. Tienes que descubrirlas tú y los demás tienen que conocerte para dártelas. Si hubiera cambiado de empresa ( que según mi entender en ese momento, tenía suficientes motivos ) esa oportunidad no la hubiera tenido.

Creo que no se puede generalizar en este tipo de cuestiones: depende en cada caso, del momento, y con quién y en qué circunstancias se produce. Por eso creo que mi experiencia es la mejor respuesta que puedo aportar.

Autor: www.noticias.com

 

 

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